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Medio día de reflexión en el parque Bolívar

 

La región, el país y el mundo son restructurados cada mañana, coordinado por un grupo de señores cuya ocupación es el debate matutino.

 

Todos los días desde muy temprano, Alberto Gámez llega religio-
samente al parque Simón Bolívar, ubicado en el Centro de Santa
Marta, para dar inicio a su mañana, con una rutina casi que
metódica: disfrutar de un tinto acompañado de un malsano
Marlboro rojo.

 

Alberto, es un señor de 69 años; 45 de ellos dedicados a la
docencia. Hoy es un pensionado que tiene como costumbre reunirse con compañeros retirados de sus oficios y cualquier otro asistente cotidiano del parque, a discutir y solucionar utópicamente la situación política de la región, del país y si la mañana es muy productiva, del mundo. Todo este análisis social lo hacen teniendo como base la larga travesía por la vida que los respalda.

 

Con un discurso propio de un docente en ejercicio, Alberto hace un preámbulo contundente sobre uno de los temas más trascendentales para el futuro del país: la paz. Sus espectadores y círculo de pensionados, relatan que entre humaradas hondas –como si la espesa niebla que deja el cigarro en el ambiente tuviera la función de amenizar un argumento indiscutible-, el docente enfermo de la realidad social concluye siempre en el mismo punto de todos los días: la paz está alejada del alcance de un gobierno incapaz.

 

Los árboles rodean un conjunto de bancas que están ubicadas en forma circular, de manera diagonal al monumento como homenaje al Libertador Simón Bolívar, como si éste fuera el encargado de moderar cada uno de los debates que se efectúan a diario en ese lugar de reflexiones saboreadas con un tinto caliente.

 

Nunca faltan las peleas enérgicas entre los pensionados; ninguno está dispuesto a concordar en absolutamente todo, principalmente si se tiene en cuenta que las discusiones políticas están cargadas de posturas ideológicas, las cuales en muchas ocasiones son arraigadas por herencia familiar.

 

Sin embargo, a pesar de la discusión más intensa, este grupo de pensionados manifiesta que nunca ha surgido ningún tipo de pelea externa al debate del momento. Ellos tienen muy claro que existen posturas en las personas que son inamovibles, y más cuando se posee una edad avanzada y la terquedad es inherente a ellos.

 

Alberto Gámez, sirve como punto de referente para poder conocer la costumbre diaria que han adquirido este grupo de personas. Para algunos visitantes esporádicos del parque, es interesante ver cómo estos señores invierten la mitad de su día para adjudicarse la labor de ordenar en sus mentes la sociedad, basados en los patrones de comportamiento que influyeron en épocas de antaño – nunca falta el adulto mayor que critique el comportamiento juvenil- y con ese afán desmedido por buscarle solución a los conflictos que aquejan al país.

 

Un elemento indispensable para estos veteranos es el periódico, la actualidad informativa es primordial para ellos, siendo un recurso que sustenta convenientemente cada uno de los debates que sostienen a diario.

 

Temas como la gestión que se está realizando en el mandato del alcalde o el gobernador, la educación de la ciudad, la ley de Equilibrio de Poderes, entre otros temas, son los más debatidos por estos señores, teniendo como epicentro las inmediaciones del parque Simón Bolívar.

 

Es así como con una caja de cigarros y el señor que vende los tintos al alcance, los veteranos se reúnen diariamente a desmenuzar el acontecer del país en medio día de reflexión.

 

Redacción El Espejo Samario | Agosto 01/2015

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